martes, 7 de agosto de 2012

"Season fo Peaches" 17/08/11 5:27 am.

El insomnio que padezco es por el llamado de tus besos que recaen en todos mis sentidos, anclan a cada fibra de mi piel un delirio, una huella que muere por ser escrita entre tus sonrisas, tu abrazo y tu sexo.

Soy maestre en comenzar cada estación de mi vida que se torna dentro de mi pensamiento, sueño despierto; con la más cálida, en la que denota jovialidad, con la que derrocha su vida en demostrar poseer carne y hueso.

Con mayor frecuencia emanan borbotones de mi labia, mi escritura, mi música, adrenalina, mis pensamientos, sueños y locura regocijante que se alimenta del desarme de lo que soy o represento ante tus ojos.

Temporada mía...como buen ser mortal amante de lo bello y natural absorto en plenitud de mi vida y posiblemente a línea con la muerte, rememore a través de estos garabatos la víctima en que se convierten mis glándulas sensitivas de cada rinconera parte de mi ser, por ese par de piernas, caderas, contoneo blando y meritorio de atractiva mujer; sonrisa que saquea emociones y lujurias.

La composición química de tu piel, aquello que me lleva a intimar con mis fantasías, embelesarme en las líneas de tu cuerpo e implorar a mis dioses ser elemento viento, para que día a día esta brisa convertida en caricia sea aquella que ha poseído tu cuerpo virtuoso de la manera más delicada y sutil, dando a tus cinco sentidos exposición minuciosa de la palabra satisfacción.
Remontar un virgen manantial en la sección más inocente de tu corazón, que sirva de fuente para el cultivo de nuevas nociones de amor.
Tu época de darle tiempo al tiempo y postrar ante tu rostro el abrir de los botones de cerezo que al ser emulaciones de tu ser amado, les permitas danzar entre tu pecho, rozar y erizar hasta los átomos de endorfinas que te gratifican en placer, haciéndose notar a través de tus ropas que tienen la satisfacción de cubrir el dibujo escultural de tu torso firme pero maleable; de portar tan disfrutado aroma en tejido que aun después de ser arrancado con ilusión prendida en manos de este fiel escritor tuyo, le otorgues arrebato de la esencia que te hace hembra.
Por fin regocijarme en tus senos…par de duraznos que portan lo tenue de una piel sensible y frágil… par de frutos bendecidos en lo divino, tan bañados en el apetito de la lujuria y al capricho de la lengua en punta de estos productos de tierra sacra; dos críos volcanes que se impregnan de mis resbaladizas pasiones e irradian vehementemente fogosidad…
…Y en noche que cobija en traslúcida luz de adora luna, mi mente esta exhausta, comienza desde esos días de verano, el vivo reinado de empezar a experimentar como me siento, el cómo te recuerdo…

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