En los días de temperamental clima, en uno de mis viajes por el noreste del mundo, había una pequeña frontera, que delimitaba la parte oscura con la iluminada de Urantia, solitaria y tranquila; puesto que los habitantes de los alrededores temían por las “leyendas” que citaban a la muerte de todos aquellos que osaran atravesarla. Pero en realidad es un pasaje que pocos dioses y demonios viejos, sabios e insensatos avaros de codicia intelectual conocían, debido a que es tan delgada la línea de protección entre ambas galaxias de habitantes y personajes históricos de cada lado.
Se dice, que dicho “agujero” fue forjado por un Titán (Cronos) muy inteligente, que actuaba de manera retorcida, solitaria y sigilosa, para que no hubiera “errores” en su desesperado escape del Tártaro, que a manos de su propio padre (Urano)le deseaba orillar, al verlo a él y a sus hermanos (Rhea, Tetis, Temis, Tea, Mnemosine, Febe, Océano, Ceos, Creos, Hiperión y Japeto), como una monstruosidad de creación que amenazaba su poder y estatus.
Vaya, estando en ese lugar recuerdo a detalle que te conocí en esos días de temperamental clima, te bautice como mi “desconocida”, eran alrededor de las seis con nueve minutos de la mañana, de aquel diez de junio, años once…
Tan esclarecida y embelesada mí vista con aquel jugueteo de la corriente de aire tan suave, haciendo trayectos y paradas en las líneas más delicadas de todo tu cuerpo; tus pies tan ligeros…llenos de gracia en cada salto postrado en lo verde de aquel sitio impulsados por tu enérgica alegría, el sol tan grato que le regalaba su esplendor a tu piel y aquellas hojas de cerezo que hacían engrandecer tu sonrisa al sentirlos correr por tu terso, dulce y hermoso pecho que se transparentaba con las finas telas hueso que tenían el regocijo de lucirse en tu estrecha cintura, largas piernas, torso consistente pero a la vez sensible, caderas firmes pero maleables y ojos atestados en tal delicada pureza que avergonzaban el agua del Olimpo, labios carnosos que un ángel de Botticelli pareciera una vil gárgola.
El tiempo pasaba aunque pareciera imposible…
No hay comentarios:
Publicar un comentario