-Alucinar con tu embriagante figura, despojarme de la realidad y volar hacia un infinito lugar de pasión, sensualidad y desinhibiciones. Que rico es estar vivo, Sentirse de carne y hueso...
-Añorar con tanta ansia el momento de paz, con un absordito silencio, donde el padre tiempo nos contenga en su regazo, deteniendo el mundo a nuestro alrededor...
-Tener ese pequeño espacio. Acariciar delicadamente con mis manos centímetro a centímetro tu tersa piel que asemeja la más fina seda, jugar entre mis dedos tu hermoso cabello que cae en tu rostro y poder percibir el perfume de mujer en tu cuello, mientras un abrazo no une...
-Mirar fijamente a tus tiernos ojos de juventud, tan profundos y feroces creadores de anhelos e ilusiones.
-Morder suavemente tus dulces labios, tan carnosos y exquisitos incitadores de un beso, subsanándolos con un toque delicado de mi pulgar, deslizándolo lenta y extasiantemente al contorno de tu boca...delinear la forma de tu labio con la punta de la lengua...
-Probar tu cuerpo amoldándome a la forma de este. Degustando el sabor de tus besos en compañía de tus manos rasguñando pasionalmente mi espalda, recorriendo el ligero camino de tu cuello...parando en tu anhelado pecho, tomando tu cadera firmemente entre mis manos, dejando mi lengua jugar entre tus piernas...Permitiendo liberar nuestros más bajos instintos; entrelazando miradas de satisfacción perversa y al final deleitar el manjar de nuestro cansancio, callando...Sonriendo como un par de niños que acaban de realizar una inocente travesura...
-Y en nuestro abrazo delicado cerrar los ojos para silenciar la dilatación de nuestras pupilas y solo sentir el palpitar de nuestros corazones en el pecho del otro; permitiendo la magia de afrodita tornarse a nuestro alrededor, absorbiendo nuestros cuerpos y haciéndolos inherentes a ella...
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