-Deberías ser una prohibición, una residente del Olimpo en custodia de los grandes dioses, el inalcanzable de los burdos mortales, el elixir de la muerte y no la vida. Una estrella más de este cautivante e imponente cielo, deberías ser invisible a los ojos, inaudible a los oídos, inodora al olfato e intangible al tacto; deberías ser un castigo de saber tu exquisita existencia, deberías estar prohibida por como miras, por el movimiento en tus caderas, por el suspiro que fuerza tu juventud.
-Estar prohibida por lo bendito de tu existencia, por echar a volar el alma en el minuto que no estás aquí, por hacer amar tu ausencia y libertad; por no odiar cuando no estás porque me haces pensar en ti, porque enfermas este corazón que no deja cura más que amar la figura de tu sombra, las líneas de tu rostro y la perdición de tu cuerpo; por robar la llave que abre el candado de mi cautivo amor en este lastimado corazón.
-Por generar la locura de postrarme bajo la luz de luna a escribir sobre el alma gemela que ni la misma Urantia permitiría que esta somera cuestión existiese...Por trasladar mente y cuerpo al castigo de malebogia.
-Tan prohibida...que mi mente produce que las mismas deidades no deberían ni custodiarte ya que tu cálido fuego ocasionaría la ruptura abrupta de su rigidez y recaerían en locura, guerra divina entre tan bellos seres. La codicia y envidia de afrodita y las amazonas. Solo titanes, seres indolentes deberían cuidar que tu radiante aura de belleza no sea conocida y aun así dudaría que el frió y casi inexistente corazón de dichosas mitologías se resistiría a que con tu compañía no es necesario morir para sentirse en el cielo y que sin decir una sola palabra el silencio podría expresar un TE QUIERO, conjurando tu nombre inmortal en cada noche para que estés a mi lado...
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