-Dejar a un lado la ternura y el romanticismo...conversión al más bajo y extasiante amante...
-Arrancar toda tu ropa, desgarrar la blusa y dejar tu seno cubierto por el sostén a la vista...besar tan impulsivamente tus labios, morder, juguetear y entrelazar nuestras lenguas a la vez que mis manos desabotonan tu pantalón, lo bajan y tocan tus nalgas...masajeándolas, palmeando y rasguñando...
-Con mi boca bajar hasta tu pecho...destrozando de un jalón tu brassiere, encontrándome con tus aclamados pechos...Besándolos, chupándolos...enredar mi lengua en tus ricos y dulces pezones, soltándolos una vez saciada mi ansia...voy a bajar deslizando toda mi lengua desde entre tus senos hasta tu sexo, tomando con fuerza tus piernas, abriéndolas y arremetiendo en el centro de ellas...hundiendo mi lengua hasta el tope de tu vagina, moviéndome dentro desbaratadamente...provocando que me tomes fuertemente del cabello e impidiendo que salga de allí, presionándome contra tu cuerpo cada vez más húmedo y aumentando tu gemido al ritmo que acrecienta tu libido, tu perdida de raciocinio y la bajeza sexual que ha de mostrar lo que realmente somos; dos animales hábidos de pasión, sexo y más! mas!! Mas!!! DELEITANTE SEXO...
-Bañado en liquido lubricante tu símbolo que te hace hembra y la poca ropa en la cama, sacare mi miembro, lo tomaras con tus manos y lo llevaras entre tus labios...degustaras primero su sabor enredándolo en tu lengua y arrastrándolo hacia dentro, como las serpientes cuando devoran a su presa...tocar tu limite en tu boca y succionando una y otra y mil veces hasta que me satisfaga...
-Acto seguido y final te tumbare en la cama, te tomare de las pantorrillas y jalare tu cuerpo hasta poder colocar tus piernas en mis hombros...estando allí te penetrare bruscamente y de un solo golpe, tomando posiciones tan inimaginablemente perversas que superen a los 120 días de Sodoma...haremos parecer que la infeliz Justina haya pasado por el camino de los cielos a comparación de lo que suceda en nuestra cálida y silenciosa habitación...Dejaremos que nuestros cuerpos hallen su máxima expresión, que empaten de tal modo que ni el más fino engranaje de un valioso reloj se iguale...
-Deseo quitar de tu vocablo la palabra virgen y cada vez que tu boca intente articular dicho conjunto de silabas, pase antes por tu mente la fija y pasmante imagen de aquellos gemidos, aquellos GRITOS!!...de placer y casi agonizante orgasmo...que comiences a sentir en los poros de tu piel aquella sudoración contenía en su composición la palabra SEXO...que tu cuerpo quiera repetir los movimientos salvajes de tan lívida, deliciosa e insaciable noche...y al pensar en esos recuerdos que desaparezca tu angelical rostro y se muestre el de la ninfómana que nos consumió en aquella candente y deliciosa llamarada...
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